Malinas
Malinas (en flamenco Mechelen) es una ciudad de Flandes situada a mitad de camino entre las dos más importantes ciudades belgas, Bruselas y Amberes que la podrán superar en importancia histórica y económica, pero a cambio conserva una esencia de Flandes que en las grandes ciudades no es fácil encontrar.
Tiene el tradicional sabor de las ciudades históricas de Flandes, articulada en torno a la Plaza Mayor (Grote Markt) y salpicada de plazas con el nombre de los mercados que antiguamente se realizaban (de la avena, del pescado, de las reses, del cuero, del calzado...) lo que da idea de la importancia comercial de la ciudad. A lo largo de la historia ha sido importante centro de producción de paños, orfebrería o mobiliario, pero a diferencia de otras ciudades ancladas en el pasado, Malinas es hoy una importante ciudad industrial que acoge empresas de todos los sectores y dotada de excelentes vías de comunicación que interconectan los distintos polígones industriales evitando el tráfico pesado por el centro histórico.
Recorrer Malinas es sumergirse en Flandes, anclada en firmes raices y en constante evolución. Podemos contemplar arte de vanguardia en casas de siglos de antiguedad, recorrer locales clásicos o de atrevido diseño, enterarnos de las noticias que anuncia el pregonero acompañado de su campana o charlando con algún profesional de la prensa en un café...
Tiene el tradicional sabor de las ciudades históricas de Flandes, articulada en torno a la Plaza Mayor (Grote Markt) y salpicada de plazas con el nombre de los mercados que antiguamente se realizaban (de la avena, del pescado, de las reses, del cuero, del calzado...) lo que da idea de la importancia comercial de la ciudad. A lo largo de la historia ha sido importante centro de producción de paños, orfebrería o mobiliario, pero a diferencia de otras ciudades ancladas en el pasado, Malinas es hoy una importante ciudad industrial que acoge empresas de todos los sectores y dotada de excelentes vías de comunicación que interconectan los distintos polígones industriales evitando el tráfico pesado por el centro histórico.
Recorrer Malinas es sumergirse en Flandes, anclada en firmes raices y en constante evolución. Podemos contemplar arte de vanguardia en casas de siglos de antiguedad, recorrer locales clásicos o de atrevido diseño, enterarnos de las noticias que anuncia el pregonero acompañado de su campana o charlando con algún profesional de la prensa en un café...